Por Dr . Hernando Mena (USA)
12 de mayo de 2021
Antonio José de Sucre nació en Cumaná en el estado venezolano de Sucre el 3 de Febrero de 1795. La ciudad es un puerto sobre el Mar Caribe que figura como el primer poblado fundado por los españoles en Sur América en 1521.
La historia de la familia Sucre se remonta a varias generaciones de origen francés y posteriormente belga. El primer Sucre llegado a América lo hizo como un funcionario del gobierno español en Cuba donde nació el abuelo Antonio de Sucre Estrelles, quien se trasladó y estableció en Cumaná iniciando una larga tradición con su hijo Vicente Sucre y Urbaneja (1761-1824) padre de una numerosa familia entre quienes sobresalió Antonio José.
La primera esposa de Vicente, María Manuela de Alcalá y Sánchez (1761-1802), murió cuando Antonio José tenía 7 años de edad dejando a sus 9 hijos huérfanos. Don Vicente contrajo segundas nupcias con la dama Narcisa Márquez de Alcalá (1781-1862) con quien tuvo otros 9 hijos para completar 18.
Los Sucre, Alcalá y Márquez eran familias pertenecientes a la burguesía local, quienes controlaban la administración pública durante los gobiernos español y republicano. Don Vicente, además de sus casas, haciendas y terrenos, poseía esclavos, figuraba como Mayordomo de la Iglesia y era el comandante del regimiento militar Nobles Húsares de Fernando VII. Durante la guerra de la independencia sirvió con honores en las huestes patriotas alcanzando el rango de General en Jefe del ejército de Cumaná.
El joven Antonio José ingresó a la Escuela de Ingenieros de Caracas en 1808. Allí estudió ingeniería militar y aprendió temas relacionados con la guerra como agrimensura, topografía, artillería y fortificación. Ya adulto, su aspecto físico denotaba un semblante vivo, animado y autoritario. La estatura de aproximadamente 1,70 metros encajaba un hombre delgado, elegante en el vestir y de finos modales. El conjunto de su cara mostraba un cabello negro y ensortijado que dejaba amplias entradas en su frente; unos ojos castaños que denotaban una mirada inquisitiva, a veces dulce y triste; y una nariz prominente.
Descrito como un hombre tímido con tendencia al aislamiento y ajeno a los festejos de la victoria, su personalidad denotaba otros rasgos de grandeza. Su amistad y lealtad con el Libertador Simón Bolívar (1783-1830) no tienen paralelo en el continente americano. Defendió y entregó su vida por la idea de construir la unión de los países por ellos liberados en la Gran Colombia. Su ejemplo de magnanimidad con el derrotado lo dejó escrito en el Armisticio de Santa Ana, un documento firmado por Bolívar y el General español Pablo Morillo (1775-1837) destinado a humanizar la guerra de la independencia de Venezuela y cuya vigencia aún perdura en los tratados internacionales relacionados con el trato a los prisioneros de guerra y los derechos humanos. Estos mismos principios y el respeto a la propiedad privada aparecen en la Capitulación de la Batalla de Ayacucho que cerró la independencia del Perú y que fue firmado por Sucre y el General realista José de Canterac (1786-1835). Sus dotes de estadista le permitieron implementar conceptos y reformas liberales como Regente de la Provincia de Quito y Presidente de la recién fundada República de Bolivia.
Su participación en la lucha por la independencia de su patria comenzó desde muy temprana edad. Siendo estudiante vivió en Caracas los sucesos del grito de independencia el 19 de Abril de 1810. Inicialmente se incorporó como cadete de las Milicias Regladas de Cumaná. Comenzó así una vida militar que lo llevaría a servir en los ejércitos comandados por los generales Santiago Mariño (1788-1854) y José Francisco Bermúdez (1782-1831) en el oriente del país y en las huestes de Bolívar establecidas en la ciudad de Angostura sobre el Río Orinoco hacia 1819. La guerra, que fue larga con duración de 11 año, cruel y sangrienta y costó la vida a más de 600.000 personas, permitió a Sucre conocer la cara de la derrota, el indulto, el exilio y la muerte de muchos de sus seres más queridos. Por sus servicios como militar eximio fue promovido dentro de la oficialidad a capitán, coronel y general de brigada. Ocupó puestos de mando como Jefe del Estado Mayor del ejército de Mariño y Comandante del ejército de Guayana bajo las órdenes de Bolívar. La independencia de Venezuela se consolidó con el triunfo de los patriotas en la segunda Batalla de Carabobo el 24 de Junio de 1821 en la que Sucre no participó. Bajo este entrenamiento y aprendizaje rigurosos, Sucre estuvo listo para asumir posiciones de mando. El Libertador lo designó líder político, militar y diplomático de la campaña siguiente cuyo objetivo era obtener la liberación de Ecuador, Perú y Bolivia, llamada en ese entonces Alto Perú.
Sucre arribó a Guayaquil el 6 de Abril de 1821 para asumir el comando de la guarnición militar grancolombiana allí acantonada. En acciones cortas, rápidas y decisivas derrotó al ejército realista en la Batalla de Yaguachi el 19 de Agosto que aseguró la independencia de la Provincia de Guayaquil. En las faldas del Volcán Pichincha el 24 de Mayo de 1822 venció al Teniente General Melchor de Aymerich (1754-1836) liberando Quito y consolidando así el ingreso de la futura República de Ecuador a la Gran Colombia. Al arribar Bolívar a Quito procedente de Pasto ascendió a Sucre al rango de general de división y lo nombró Intendente del territorio liberado. Durante los festejos de la victoria El Libertador conoció a Manuela Sáenz (1797-1865) y Sucre a su futura esposa Mariana Carcelén de Guevara (1805-1861). Al frente del gobierno ecuatoriano, Sucre organizó la administración pública, instaló la Sociedad Económica, publicó el periódico El Monitor y en Cuenca abrió escuelas y fundó la Corte de Justicia.
La situación para la independencia del Perú era más compleja que la de Ecuador. Había factores desfavorables como la presencia del Libertador de Argentina, el General José de San Martín (1778-1850), quien había llegado al país a iniciar la lucha por la liberación con el cargo de Protector; la Presidencia de la República la ejercían dos gobiernos diferentes y opuestos con sedes en Lima y Trujillo; y el ejército nacional estaba desmoralizado y en desbandada por dos derrotas consecutivas frente a los españoles, quienes ocupaban 2/3 del territorio. Entre las condiciones favorables para los patriotas estaban la unidad mantenida en el ejército por un comando central idóneo encabezado por Sucre, quien lo había convertido en una fuerza multinacional con combatientes venezolanos, granadinos (colombianos), ecuatorianos, peruanos, chilenos y argentinos; la localización del grueso del ejército español en la región de la Sierra Andina y su división en dos bandos: uno comandado por el Virrey José de la Serna (1770-1832) y los generales Canterac y Gerónimo Valdés (1784-1855) quienes desconocían el gobierno absolutista del Rey Fernando VII, y el otro liderado por el General Pedro Antonio Olañete (1770-1825) y acantonado en el Alto Perú apoyaba el absolutismo real.
Bajo estas circunstancias, el Presidente José de la Riba Agüero (1783-1858) pidió auxilio a Bolívar desde Lima. El Libertador despachó a Sucre como Enviado Extraordinario. Poco después de su llegada en Mayo de 1823, el Congreso nombró a Sucre Jefe Militar Supremo y a Bolívar le otorgó poderes dictatoriales y facultades extraordinarias para gobernar. Conocedor de la división del ejército español en la Sierra, Bolivar ordenó a Sucre remontar la Cordillera de los Andes y establecerse en el Cerro de Pasco al norte de Junín. En acciones militares fulminantes Bolívar venció a los realistas en la Batalla de Junín el 6 de Agosto de 1824 y Sucre hizo lo propio en Ayacucho el 9 de Diciembre. Sellada la independencia peruana, el país fue incorporado como protectorado de la Gran Colombia. Por sus servicios, el Congreso honró a Sucre con el título de Gran Mariscal de Ayacucho y El Libertador lo reconoció como General en Jefe del Ejército Unido del Sur.
Cualquier misión que se inicia debe terminarse acertadamente. Para lograrlo, Sucre se dirigió al Alto Perú con el propósito de enfrentar a Olañete, hecho que no se llevó a cabo porque el general español fue asesinado en un amotinamiento por sus propios soldados. El 9 de Febrero de 1825, Sucre y el abogado Casimiro Olañete (1795-1860) convocaron un congreso de las provincias de dicho territorio para que decidiera su destino. El resultado fue la creación de una República a llamarse Bolívar cuyo presidente sería El Libertador. Bolívar declinó el cargo y en su reemplazo designó a Sucre, quien asumió la presidencia el 22 de Diciembre bajo una constitución vitalicia y de carácter republicano escrita por Bolívar. Sucre implementó la Carta Magna con énfasis en la organización territorial de la nueva nación ahora llamada Bolivia, las relaciones entre la iglesia y el estado, la reforma de la educación, y la protección de los derechos de los indígenas en una labor incansable que duró 3 años.
En 1826 Bolívar emprendió viaje de regreso a Caracas con el fin de atender asuntos relacionados con la separación de Venezuela de la Gran Colombia. La ocasión fue aprovechada por sus enemigos políticos y de Sucre para organizar una campaña de deslealtad y desprestigio en su contra. En Lima se diseñó el Plan Gamarra para la anexión de Bolivia al Perú. El ejército grancolombiano comenzó a ser mirado como una fuerza de ocupación comandada por un extranjero, Sucre. El gobierno de Bogotá rescindió el nombramiento de Bolívar como General en Jefe del ejército y desautorizó cualquier intervención de Sucre con los soldados. En Bolivia aparecieron volantes enviados desde Bogotá y Lima en los que se incitaba a la rebelión a los contingentes militares y que algunos acogieron. Sucre respondió ordenando la repatriación de una parte del ejército y comenzó a preparar un plan para retirarse de la vida política y militar y establecerse en Quito después de casarse con su prometida Mariana Carcelen. El matrimonio se consumó por poder el 24 de Abril de 1828. De la unión hubo una hija de nombre María Teresa, nacida en 1829 y fallecida en un accidente en 1831.
Entre 1825 y 1828 Sucre sobrevivió 3 intentos de asesinato. Durante el último, una rebelión en el cuartel de Chuquisaca (hoy Sucre), la capital y sede del gobierno boliviano, fue herido en el antebrazo derecho, hecho prisionero y remitido a la ciudad peruana de Puno. Negociaciones con sus captores le permitieron salir para Quito a cambio de la renuncia de la presidencia de Bolivia.
La Gran Colombia fue idea de Bolívar para crear una unión firma y duradera de los países latinoamericanos que les aseguraría mantener su independencia y les permitiría competir en igualdad de condiciones con las potencias europeas. Se inició en 1819 en el Congreso de Angostura con un tratado entre Venezuela, Nueva Granada (hoy Colombia) y la futura República de Ecuador. La unión se formalizó con la expedición de la Constitución de Cúcuta en 1821 que estableció la capital en Bogotá. El vínculo nunca fue sólido debido a las marcadas diferencias raciales, económicas y de desarrollo entre las regiones constituyentes, a la falta de medios de comunicación y a las disputas entre federalistas y centralistas acerca de la forma de gobierno que se debería adoptar. El proceso de integración se sostuvo gracias al prestigio y voluntad de Bolívar.
Venezuela fue el primer país en anunciar oficialmente su desvinculación en1826. Bolívar, como Presidente de la Gran Colombia, convocó la reunión de un congreso en Bogotá para expedir una nueva constitución en un intento de dirimir las divergencias entre los países miembros y mantener la unión. Sucre, quien había sido elegido como delegado de Cumaná, arribó a Bogotá procedente de Quito en la primera semana de Enero de 1830. El 20, el Libertador instaló el congreso y Sucre fue nombrado su presidente. Después de dos semanas de sesiones el ente legislativo decidió enviar una comisión encabezada por Sucre a Venezuela para tratar directamente con el gobierno los puntos en discusión. Sus miembros no fueron recibidos, se les negó la entrada al país y regresaron a Bogotá. Terminadas las deliberaciones se expidió la nueva carta de gobierno que no entró en vigencia y que mantenía la unidad de la Gran Colombia. Bolívar renunció a la Presidencia de la nación y salió para Cartagena el 7 de Mayo. Poco después murió en Santa Marta.
A su vez, Sucre y un grupo de 5 acompañantes emprendieron el regreso a Quito por la vía Bogotá- Neiva-Popayán-Pasto el 13 de Mayo de 1830. En el sitio denominado Berruecos, entre Popayán y Pasto, fue asesinado en la mañana del 4 de Junio en una emboscada tendida por 4 francotiradores que le propinaron 3 heridas por arma de fuego, una de las cuales le penetró el corazón. El cadáver permaneció a la intemperie durante 24 horas, cuando su asistente el Sargento Lorenzo Caicedo, miembro del grupo de viajeros, regresó y lo sepultó en un lugar cercano al de los acontecimientos. Posteriormente la esposa de Sucre envió unos trabajadores de su finca Eldeán dirigidos por Caicedo para rescatar los despojos y enterrarlos en la capilla de la hacienda. Al cabo de un tiempo, ella misma ordenó el traslado de los restos al Convento del Carmen Bajo en Quito donde reposaron hasta 1900, año en que se les dio sepultura definitiva en la Catedral Primada de la ciudad.
Las investigaciones realizadas acerca de los hechos revelaron detalles sobre el asesinato pero no toda la verdad. Es evidente que la muerte de Sucre fue bien planeada por varios de sus enemigos interesados en eliminarlo para no permitir su ascenso a la Presidencia de la Gran Colombia como sucesor de Bolívar y así asegurar su disolución. Se supo que comenzaron a seguirle sus pasos desde la salida de Bogotá y que emisarios transmitían información entre los cómplices a medida que Sucre se aproximaba al sitio designado para matarlo. Se conocieron los autores materiales e intelectuales del evento, algunos de los cuales fueron condenados a prisión o al cadalso, y otros murieron en extrañas circunstancias en la cárcel. El principal implicado fue el General José Maria Obando (1795-1861) quien era el comandante de las fuerzas militares de la Provincia del Cauca con sede en Popayán. Obando se entregó para ser juzgado, se fugó de la prisión, se exilió en Perú y fue indultado en 1849. Dos años después ocupó la Presidencia de Colombia y fue derrocado. Murió asesinado durante la guerra civil de 1860.
La muerte de Sucre marcó el inicio en la historia de Colombia de una serie de crímenes violentos contra líderes políticos y sociales cuyas causas por diversas razones han permanecido sin esclarecerse. Con ellos el país se ha acostumbrado a la incapacidad e indiferencia para investigar la pérdida no solo de sus ciudadanos comunes y corrientes sino también de sus pro-hombres, crímenes echados al olvido y tapados como magnicidios.
Obras recomendadas de lectura:
Rumano González, Alfonso: Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho. Bogotá, Intermedio, 2005
Vargas Linares, Mauricio: El mariscal que vivió de prisa. Bogotá, Planeta, 2009
