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EL PERÍODO ROMÁNTICO – LA MÚSICA DEL SIGLO XIX

EL PERÍODO ROMÁNTICO – LA MÚSICA DEL SIGLO XIX Tertulia Cultural La Gruta Neiva Colombia
EL PERÍODO ROMÁNTICO – LA MÚSICA DEL SIGLO XIX
Artículo para La Tertulia “La Gruta” – 09-06-22 – Por Liberio Salazar Trujillo

La tendencia predominante en el arte en particular y en la cultura europea en general en el siglo XIX es el Romanticismo. Ya aparecerán a mitad de siglo otras manifestaciones del mismo movimiento que analizaremos más adelante. 
Pero recordemos que la característica del pensamiento a partir del Renacimiento ( siglos XIV y XV ) es el Racionalismo, cuya primera y fundamental afirmación  es el “Pienso luego existo” de Descartes, o sea, soy ser humano porque pienso y por lo tanto puedo llegar a conocer y dominar la realidad a través de este privilegio de la especie.
Por eso en los siglos XVI y XVII ( el Período Barroco ) en que se consolida la música en occidente, prima en el compositor lo racional sobre el mundo de sus sentimientos o de su sensibilidad; la matemática y la técnica son más determinantes que las condiciones que estuviera viviendo en su momento el artista.   
En el siglo XVIII, con la aquiescencia de los grandes maestros se consagra como norma de belleza mantener el equilibrio de la mente y los estados de ánimo, entre Razón Pura y Razón Práctica ( para usar los términos kantianos ) o entre la inteligencia que piensa y la inteligencia que siente ( para usar la expresión de Goleman ). El artista es más universal entre menos manifieste su individualidad. 
Pero en el siglo XIX, tanto en Literatura como en Artes Visuales y en la Música, se asiste a una exaltación de la especificidad personal. Además de la distancia entre los seres humanos, creada por el capitalismo de la burguesía naciente, el artista se considera como un alguien especial, un “fuera de serie”, “tocado por los dioses”, el centro de todo su entorno social e intelectual, que se autoproclama, se autocomplace en su grandez y, es consciente de su rareza y genialidad.
El Romanticismo es entonces un movimiento literario, artístico, histórico y filosófico. Se inicia en Alemania en últimos años s. XVIII y primeros del XIX con los integrantes del grupo “Sturm und Drang” ( “tormenta e impulso” ) quienes se consideraron sucesores del ideario de la Ilustración. Lo iniciaron literatos importantes en Alemania como Herder, Schiller, Hölderlin, Goethe… De Alemania el movimiento se extendió a Europa

La palabra Romántico la inventó Madame de Stahl ( escritora alemana ) quien en carta a un amigo, desde un hotel  en Francia a orillas del lago Le Bourget, le dice que el paisaje es romantique ( como de novela; en francés roman, novela ). 

Su planteamiento novedoso, como ya lo dijimos, el de que los sentimientos predominan sobre la razón ( soledad, duda, desengaño, desesperanza, pero sobre todo la tristeza, que se convierte en le mal du siècle ( el mal del siglo ), y su admiración por la belleza ( la de la vida o la de la naturaleza; la belleza artística o la musical ). La literatura narrativa y la poesía exploran aspectos íntimos de la sensibilidad o bien abordan temas fantásticos, descritos con gran espectacularidad. Más adelante. la novela naturalista recurre al dramatismo de los conflictos del hombre en la sociedad.
En la 1ª. generación de músicos alemanes románticos destacan Beethoven, Schubert, Mendelssohn, Schuman. Brahms y Wagner. En otros países, aunque muy influidos por el estilo germánico, figuran Liszt y Chopin.  

Pero con el romanticismo y la toma del poder de la burguesía, nace el gran público musical de cuyo aplauso o rechazo depende ahora el artista, entrampado en la disyuntiva de hacer la música que siente o halagar el gusto de los consumidores. En un proceso que culmina en el fetichismo de nuestros días, va ganando en apreciación pública el intermediario, directores e intérpretes. Mitificación del virtuosismo vocal o instrumental. 

La grandilocuencia romántica y la exigencia de grandes salas para un auditorio numeroso se traduce musicalmente en una ampliación de la orquesta.

Como contrapartida íntima, el piano se convierte en el instrumento romántico por excelencia, donde el artista exterioriza los dictados de su propia personalidad.

En la 1ª. mitad del siglo XIX nombraremos al alemán Franz Schubert, quien a pesar de su corta vida ( 37 años ) muestra ya los indicadores que mencionamos para alcanzar la espectacularidad que busca el compositor: el contraste de los suavísimos y fortísimos, la teatralidad de los temas musicales que mantengan la atención del oyente. Recordado por sus más de 500 lieder ( canciones populares ), de las cuales recordamos su Ave Mara o la dedicada a La trucha´), sin embargo es su penúltima sinfonía, la No. 8, que recibió el sobrenombre de Inconclusa pues solo compuso los 2 primeros movimientos de los 4 que había prometido para alcanzar su ingreso como miembro de número de una reconocía academia. 

Más que compositor, el italiano Nicoló Paganini figura en la historia como uno de los más prodigiosos ejecutantes del violín. Pero su Concierto No. 2 para ese instrumento, mantiene el favor del público por la imitación de la campanita ( la Campanella, como se ha subtitulado la obra ) con que una oveja guía todo el rebaño.

Héctor Berlioz, francés, es uno de esos genios que se anticipó a su tiempo. Su Sinfonía Fantástica, en 5 movimientos, ( ejecutada el año pasado en el Parque de la Música  en la ciudad de Neiva por la Orquesta Juvenil de Antioquia, integrada por más de100 muchachos ), narra parte de su propia biografía: un joven que  desengañado del amor decide quitarse la vida dedicándose al opio, y en sus desvaríos ve a su amada bailando con otro  ( en el 2° movimiento, Une dance ) y termina asesinándola. Esta obra inicia un nuevo género musical, el Poema sinfónico o Sinfonía con argumento, pues de por sí la sinfonía es una obra de música pura, o sea que no puede traducirse a palabras, como lo hace la llamada Música de Programa.

El compositor alemán Félix Mendelssohn Bartholdy, representa una nueva etapa en el proceso de reconocimiento social y económico del compositor, como ya aludimos. Heredero de una acomodada familia de origen judío-alemán, 
Mendelssohn no vive de la música, sino que pone su capital al servicio de la música: mientras el músico del medioevo era casi un artista callejero, a menos que se contratara a sueldo con un señor feudal como integrante de su orquesta, el compositor del Barroco intenta alcanzar su independencia económica cobrando por sus obras: pero cómo no recordar las cartas de Bach al conde de Brandeburgo para que le pagara los 6 conciertos que ya le había entregado y que permanecieron en la biblioteca particular de esa familia hasta inicios del siglo XX ? Y cómo no recordar la posición privilegiada de un escritor actual de ya reconocida trayectoria como García Márquez, a quien las editoriales le pagaban su próxima novela con uno o 2 años de anticipación ? 
Mendelssohn conforma su propia orquesta y va por todas las ciudades y pueblos de su país difundiendo sus propias obras en conciertos populares desde las plazas u parques de cada localidad: gracias a Mendelsshon se conocieron y apreciaron las obras de Bach, entre ellas sus 2 versiones de la Pasión. A pesar de sus valiosas sinfonías, Mendelssohn es apreciado por el grueso público como autor de la Marcha Nupcial de la música compuesta para acompañar la comedia de Shakespeare, Sueño de una Noche de Verano. 

Ejemplo de esa mitificación o fetichización de los intermediarios ( instrumentistas, actores, libretistas, directores de orquesta, etc. ) son los 2 grandes pianistas del siglo XIX, el austro-húngaro Franz Liszt y el polaco Fréderic Chopin. El primero, dueño de una personalidad arrolladora y de una atractiva figura que impactaba a las damas, establece un estilo personalísimo de tocar el piano agregando gestos y posturas corporales que hicieron carrera en muchos de sus seguidores, y terminó los últimos años de su vida en un gran fervor religioso que lo llevó a adoptar un vestuario propio de los sacerdotes de su tiempo, por lo cual se le nombra como el abate Liszt. A más de crear un repertorio de aires folclóricos propios ( las apreciadas Rapsodias Húngaras ) que encontraron una inmensa acogida en toda Europa, nos legó otras obras para piano como sus Conciertos, sus poemas sinfónicos ( Mazeppa, Los Preludios ) y sus Liebestraumm ( Sueños de Amor ). 

Chopin, por el contrario, caracterizado por un personalidad introvertida y víctima de enfermedad incurable en su tiempo, denunció con sus presentaciones y sus inolvidables Polonesas ( danzas que él convirtió en marchas guerreras ), la injusta invasión de Rusia contra su país en la primera mitad del siglo XIX ( qué coincidencia ! ). Escribió innumerables pequeñas joyas para el piano con nombres como Nocturnos, Estudios, Valses, Preludios, etc. Muerto Chopin, el coreógrafo ruso Michel Fokine utilizó esas obras como fondo musical para un ballet denominado Las Sílfides, que todavía mantiene una inmensa popularidad.

La ópera de esta primera parte del siglo XIX está representada por una gran figura, el italiano Gioachino Rossini: su talento para crear chispeantes y graciosas melodías, su acertada combinación  de lo clásico con el folclor napolitano, el encanto de  sus oberturas como la de La urraca ladrona o La escala de seda lo mantienen vigente. Pero es El Barbero de Sevilla la ópera cuyas melodías todavía tararean los aficionados y que Walt Disney utilizó en varias de sus películas animadas, pues era su compositor favorito.  La cabalgata en persecución del tirano Gunther en su ópera Guillermo Tell es otra maravillosa imitación del galope de los caballos. Sin embargo, el también italiano Gaetano Donizetti será siempre admirado por el aria Una furtiva lacrima de su ópera cómica Elíxir de amor. 

En un 2° resumen de la música del Romanticismo analizaremos la producción del Nacionalismo y del Impresionismo del siglo XIX.