Para la Tertulia La Gruta – Por Liberio Salazar Trujillo – 3 de febr. de 2022
De las cinco corrientes de la música del siglo XX ( Neo-Clasicismo, Neo-Romanticismo, Nacionalismo, Impresionismo y Expresionismo ) hemos hecho ya una inicial aproximación a las tres primeras en una sesión de nuestra Tertulia a mediados del año anterior. Nos corresponde entonces, el gratificante ejercicio de de intentar lo mismo con las dos últimas.
La 4ª. tendencia, el Impresionismo musical, ha surgido a finales del siglo XIX acompañado de sus otras dos ramas o vertientes del arte: la pictórica y la literaria. El Impresionismo pictórico ( que es el Impresionismo original y auténtico ) se propone generar en el espectador la “impresión” que provoca la contemplación de un objeto en la realidad. De alguna manera, ésa es la intencionalidad del arte en general, reproducir, representar, resaltar la belleza que poseen de suyo las cosas, pues como decía Aristóteles, “todo ser es verdadera, es bueno y es bello”: hacer que la belleza entre, penetre en la mente del que observa ( inside, de afuera hacia dentro ). Un grupo de pintores franceses en el París de finales del siglo XIX ( Monet, Manet, Renoir, Degas ) expuso su oba en un “salón de rechazados” y el 1°. cuadro, el de la entrada, ( “Impresión, sol naciente”, de Monet ) se convirtió para los periodistas asistentes en el emblema o símbolo del grupo de expositores: el salón de los Impresionistas, titularon la noticia y así quedaron para la historia. Posteriormente se incluirá en esta denominación a los pintores Toulouse-Lautrec, Van Gogh, Gauguin y Cézanne, por la similaridad de la intención artística, con el prefijo “pos”: los Pos-Impresionistas.
De otro lado, el grupo de poetas franceses del último cuarto de siglo del XIX llamado“Simbolistas o Parnasianos”y “Poetas malditos” por la crudeza de su apología a temas tabú como el sexo o los alucinóge-nos ), se ubica también dentro del movimiento impresionista: Rimbaud, Verlaine. Baudelaire y Mallarmé.
De igual manera el compositor musical francés Claude Achille Debussy es incorporado a esta tendencia en los textos de historia ( así él nunca lo hubiera utilizado ni aceptado ). La obra que lo consagró es una reinterpretación ( o extrapolación al ámbito de la música ) del poema de Mallarmé “La siesta de un fauno” en la que el autor evoca la presencia de estos míticos símbolos del instinto sexual: Debussy se propuso hacer la trasposición del poema a la música mediante tres fragmentos, preludio, interludio y posludio, pero solo compuso la primera por lo que su composición se denomina “Preludio a La siesta de un fauno”.
Pero en el siglo XX los autores clasificados en esta tendencia son, en 1°. lugar, el francés Paul Dukas, recordado por su poema sinfónico “El aprendiz de brujo” que interpreta musicalmente el cuento medieval sobre un niño que pone en práctica las primeras fórmulas mágicas que ha visto aplicar a su patrón, un renombrado brujo del contorno, y desencadena un grave problema que no sabe controlar con sus escasos conocimientos iniciales. Todos en la vida “nos las hemos dado de magos” en asuntos que no dominamos, causando consecuencias que no sabemos detener.
El 2°. gran compositor de este movimiento en el siglo XX es el francés Maurice Ravel: su “Bolero” ( fruto de su inclinación por la cultura española heredada de su madre ) es una de las piezas de música más apreciadas por el público Europa y América: una melodía de origen morisco ( tema y contra-tema ) se repite 18 veces al compás de un ritmo incansable y alucinante marcado por un tambor militar, pero ejecutado la 1ª. vez solo por la flauta traversa, es acompañada por cada vez más y más instrumentos melódicos y armónicos a medida que se repite, culminando apoteósicamente con la atronadora voz de la orquesta co0mpleta.
No dejemos de mencionar la influencia del Impresionismo en otros autores como Eric Satie, Manuel de Falla y el mismo Arnold Schönberg. Precisamente la 5ª. y última tendencia de la música del siglo XX tiene qué ver con el 3°. compositor mencionado: es el Expresionismo. Como ya dijimos ella no proviene del siglo anterior y se convierte en la mediación o el lenguaje más pertinente, más apropiado para que el artista contemporáneo pueda “ex-presar” ( o sea ex-traer, sacar, dejar salir, outside ) los contenidos del interior, los que la mente genera, inventa o elabora sin copiar la realidad exterior, lo que está en fondo del inconscien-te, el mundo de los sueños ), así estas creaciones no tengan existencia real ni respondan a la lógica de la mente consciente.
En el arte de la escultura el Expresionismo está presente en el Cubismo ( descomposición de la imagen en figuras geométricas ) de Picasso ( “Cabeza de Monserrat gritando”) o de Duchamp-Villon (“Caballo") y en el de la pintura aparece en el mismo Picasso ( “Guernica” ), el Surrealismo ( súper-realismo, una realidad por encima de la realidad ) de Dalí (“Persistencia de la memoria”), el Futurismo ( imaginación la realidad futura ) de Balla (“Automóvil + velocidad + luz”), el Dadaísmo ( libertad de la fantasía ) de Duchamp (“Desnudo bajando la escalera”) o Magritte (“Manía de grandeza”) y en la Action Painting de Pollock (“Ojos en calor”).
En música el Expresionismo ( la contraposición del Impresionismo ) propone el abandono de la tonalidad ( que consiste en mantener la secuencia de tonos y semitonos de la Escala Diatónica: 2 tonos + 1 semitono + 3 tonos + 1 semitono ) y adoptar la series o secuencias ( por eso se llama también Serialismo ) de 12 semitonos ( Escala Dodecafónica, en latín doce = dodeca ). Arnold Schönberg inaugura un nuevo modo de hacer música, continuado por sus discípulos Berg y Webern ( La Escuela de Viena ). A pesar de que la obra más conocida de Schönberg es “La noche transfigurada”( una compleja y apasionada narración basada en un poema de R. Dehmel ), se trta de una composición de estilo impresionista. Es el mono-drama “La espera” el verdadero ejemplo de composición dodecafónica: la canción cuenta que una joven espera a su amante en un bosque vecino pero sus sentimientos amorosos van tornándose en extrañeza y preocupación por la demora del visitante y luego en terror y desesperación al encontrar momentos después el cadáver de la persona que ella “esperaba”.
Con un lenguaje musical diferente y sin echar mano de ninguna de las dos escalas, el francés Edgard Varese intenta recrear con música un proceso o reacción química: la “Ionization”, fenómeno por el cual los átomos que forman la molécula de un compuesto se separan en sus 2 iones, los cuales se dirigen a los electrodos de carga contraria, depositando o recibiendo de ellos los electrones que les sobran o les faltan y configurando así la trasmisión de la carga eléctrica en los líquidos. Varese utilizando exclusivamente los instrumentos de percusión de la orquesta y una sirena de mano ( de incendios ) al tratar de representar ese proceso mediante sonidos.
En la 2ª. mitad del siglo XX solo persisten dos movimientos: el Nacionalismo y el Expresionismo. En el 1°. figura la obra de Benjamin Britten quien con la intención de invitar a las nuevas generaciones a conocer y comprender para lograr disfrutar de las obras de música universal, muestra el efecto sonoro de cada una de las 4 familias de la orquesta que al complementarse producen ese sonido perfecto, que hace que hasta ahora no se haya podido reemplazar esta máquina de hacer música que es la orquesta sinfónica, por ninguna otra: utilizando un tema del compositor inglés del período Barroco Henry Purcell, Britten construye la que llamó “Guía orquestal para la juventud”.
El mexicano Carlos Chávez intenta recuperar la música que acompañaba las danzas de los habitantes precolombinos de los territorios de su país: aztecas, mayas, etc. Logra con acierto una obra para percusión que denominó ( con una voz indígena ), “Tambuco”.
El norteamericano Ferde ( Ferdinand ) Groffé describe un día entero entre los abismos del cañón del río Colorado, desde su nacimiento en las Montañas Rocosas hasta su desembocadura en el golfo de California.
La “Suite del Gran Cañón” ( suite porque hace con música una “serie” de descripciones de cada uno de los momentos del día en ese escenario fabuloso que ha excavado el río a lo largo de milenios. El fragmento más reconocido, “On the Trail” ( Tras la huella ) evoca con los instrumentos de la orquesta los sonidos de los cascos de una recua de burros salvajes que trepan y bajan por los desfiladeros y acantilados: se escucha perfectamente el rebuzno de uno de esos asnos, convertido en tema introductorio de la melodía de un encantador “blues”.
El compositor francés Arthur Honegger nos narra vívidamente el viaje de un tren a vapor que partiendo de una ciudad de la costa este en los EE.UU. atraviesa todo el continente para llegar a la costa del Pacífico. Desde las primeras nubes de vapor que salen de la locomotora “Pacific 231” hasta la alta velocidad en la mitad de su recorrido y el proceso de frenado de la máquina al aproximarse a su ciudad de destino, son percibidas por la imaginación del oyente en la música impresionista y descriptiva de esta obra.
El gran director de orquesta Leonard Bernstein, además de pianista de concierto es acertado compositor. Su ballet “West side story” recrea la tragedia shakesperiana “Romeo y Julieta” representando el enfrentamiento entre montescos y capuletos por los choques sangrientos entre las pandillas juveniles de N. York. En homenaje a los migrantes latinos, uno de los bailes se desencadena al ritmo de un “Mambo” cubano como los de Pérez Prado.
De entre los muchos gigantes de la música para cine, ( la cual constituye, a nuestro parecer, la forma musical que reemplace la Sinfonía, que en este siglo propiamente quedó desueta, ya no se compone ) como John Williams, Vangelis, Henry Mancini, Nino Rota, Maurice Jarre, Michel Legrand, etc., destacamos al ítalo-norteamericano Ennio Morricone, ganador de varios Óscares por la música de “El bueno, el malo y el feo”, “Cinema Paraíso”, “Érase una vez en América” , “La misión”, “Los 7 magníficos”, etc. Tan exitosa resultó la música de ésta ultima, como retrato fiel de la vida en el Far West, que la empresa de cigarrillos Marlboro la compró para convertirla en emblema musical de su marca.
El inglés A.Ll.Webbe se catapultó a la fama con la versión en música rock de la vida de Jesús: “Jesucristo Súer-Estrella”, basada en el libreto de Tim Rice, poco ortodoxo pero de gran aceptación entre los jóvenes por la imagen más humana y realista del Mesías. Utilizó entonces el mismo formato para abordar un tema histórico-político controversial: la vida de Eva Duarte de Perón, la compañera del dictador fascistoide de Argentina, Juan Domingo Perón. Imposible desconocer la gran acogida, aceptación y hasta devoción alcanzada por esta joven entre los obreros argentinos (sus “descamisados” los llamaba ella cariñosamente), la base popular del partido Justicialista del general Perón. Éste no accedió a nombrarla vice-Presidente, pero sí Ministra de Beneficencia y le entregó millones del presupuesto nacional para que los distribuyera entre el pueblo: según algunos ésa era la fuente de su popularidad. ( Algo similar hizo aquí en Colombia a mediados del siglo XX el general Rojas Pinilla a través de la organización Sendas que dirigía su hijas María Eugenia ). Pero Evita, una inteligente locutora de radio antes de conocer a Perón, enfermó y murió de cáncer que no hubo forma de detener: su discurso de despedida desde el balcón de la Casa Rosada fue inolvidable: sostenida desde atrás por los escoltas pues ya no tenía fuerzas para estar de pies, pronunció las palabras que la inmortalizaron: “No llores por mí, Argentina” y que se volvió un hit musical en el mundo entero por la melodía y el acompañamiento orquestal en la versión de la ópera.
Mencionemos los representantes más sobresalientes del Expresionismo musical en la 2ª. mitad del siglo XX. Considerado por algunos críticos el compositor más destacado en la última centuria, el francés Olivier Messiaen, fue un organista de la Catedral de la Stma. Trinidad en París hasta su muerte, pedagogo y ornitólogo reconocido. Tanto su fascinación por el Hinduismo como su admiración por la naturaleza y los pájaros, su profunda fe cristiana y su amor por el colorido de los sonidos de los diversos instrumentos fueron esenciales para su formación como persona y como artista. Tomado prisionero por los nazis en su juventud al comienzo de la 2ª. guerra, compuso en el campo de concentración su obra más renombrada, el “Cuarteto para el fin de los tiempos” y la estrenó en una de las barracas de los prisioneros junto con 3 compañeros músicos, presos también en el campo. Es una obra de carácter dodecafónico, con un título profundamente significativo. En la 3ª. parte de la obra “El abismo de los pájaros” reproduce los graznidos de diversas aves, fruto de su observación e investigación sobre los mismos.
El argentino Mauricio Kagel, utilizando algunos teclados crea diversos sonidos, típicos de nuestra época, como el de las turbinas de un Boeing, en su obra “Transición I”. El húngaro Gyorgy Lygety, mediante un órgano tubular cuyo teclado oprime con los antebrazos sugiere otros horizontes, haciéndonos escuchar el sonido de los espacios siderales, en la composición “Volumina”. El italiano Luciano Berio, generando en el teclado de un piano o de un clavecín los llamados “racimos de notas” ( “clusters” ) , nos descrine un combate de boxeo, en “Rounds”. El joven sueco Bend Emil Jonson, pintor y compositor, fabricando sonidos en un sintetizador electrónico nos hace llegar lo que nos parecen auténticos sonidos de animales salvajes. El más renombrado de todos, el norteamericano John Cage, valiéndose de lo que él llama “un piano preparado” ( o sea, un piano al que le introduce diversos objetos entre las cuerdas del arpa ) y al que inclusive golpea en distintos puntos en variadas maneras, generalmente presenta grabaciones magnetofóni-cas de sus ejecuciones que llevan títulos como “Variaciones IV”.
Finalmente, el polaco Krzysztof Pendereçky, aprovechando lo que históricamente se conoce con el nombre de “La primavera de Praga”, breve intervalo ( antes de ser aplastados por el ejército rojo ) en que algunos países de la antigua URSS intentaron romper el totalitarismo físico y mental impuesto por el dominio ruso, que les impedía a los artistas expresarse de manera diferente a lo establecido por los cánones estéticos del régimen, hace un homenaje ( Pendereçky ) a los habitantes de las ciudades japonesas arrasadas por las primeras bombas atómicas al final de la 2ª. guerra, en su obra “Trenodia (1) por las víctimas de Hiroshima” en la que recrea con sonidos el asombro, la angustia, la desesperación y el sufrimiento de quienes murieron desintegrados.
Los Trenos o Trenodias eran poemas fúnebres, seguramente acompañados con música, entre los griegos, en homenaje y recuerdo de sus muertos.
