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LA ZARZUELA EN EL TRAS ANTE PENÍULTIMO PICO DE LA PANDEMIA PARTE II

LA ZARZUELA EN EL TRAS ANTE PENÍULTIMO PICO DE LA PANDEMIA  PARTE II Tertulia Cultural La Gruta Neiva Colombia

Por Liberio Salazar Trujillo


La apoteosis de la zarzuela en España e Hispanoamérica en la 1ª. mitad del siglo XX

Una 2ª. razón para escoger este tema tiene que ver con la oscilante relación de España con sus antiguas colonias.


Como afirmaba Hegel (“Por donde pasan las ideas, 50 años después pasan los cañones”), los aires libertarios y humanistas provenientes de la Independencia Norteamericana, la Revolución Francesa y la Ilustración Europea prepararon e impulsaron el movimiento independentista de las colonias españolas en el siglo XIX, y crearon un ambiente hostil contra los que llamaron entonces, los chapetones. Sin embargo y contradictoriamente, todavía a comienzos del siglo XX recibíamos de nuestros textos de historia y manteníamos en el imaginario colectivo, el meta-relato de lo que terminó designándose como “la leyenda rosa” del descubrimiento, la conquista y la colonia de América: “un grupo de heroicos marinos y guerreros de la corona, atravesaron la mar océana navegando durante largos meses, remontaron procelosos ríos, doblegaron las cordilleras, fundando ciudades y trasmitieron la avanzada cultura europea del siglo XVI a las primitivas tribus que habitaban estos estos inhóspitos territorios, regalándoles el tesoro de un idioma que reemplazó sus ininteligibles jergas y la verdadera y sacrosanta religión que suplió sus falaces supersticiones”. Seducidos por la atinada y atractiva prosa de los filósofos españoles de la Generación del 98 ( Unamuno y Ortega ), fascinados con los mágicos versos de los poetas de la Generación del 27 ( Juan Ramón Jiménez, García Lorca y los Machado ), se pusieron en pausa los motivos de resentimiento para con la anteriormente llamada “madre patria”.


Pero a mediados del mismo siglo XX la opinión de “las 20 jóvenes américas” acerca de ese evento histórico había cambiado y “la leyenda negra” sustituyó a la anterior: “un grupo de aventureros asociados con delincuentes sacados de las cárceles de Cádiz, llegó a estas tierras ocupadas por pacíficos y sabios aborígenes, los vencieron por la superioridad tecnológica de sus armas, destruyeron sus organizaciones y magníficas construcciones, los esclavizaron, les trasmitieron enfermedades desconocidas e iniciaron un incalculable saqueo de sus riquezas durante los 3 siglos subsiguientes, regresando a la península donde despilfarraron el oro y la plata que por toneladas llevaron en sus barcos”. Respaldados en su postura ideológica por el discurso de escritores como el uruguayo Eduardo Galeano en su obra “Las venas abiertas de América Latina” o por el venezolano Carlos Rangel en la suya, “Del buen salvaje al buen revolucionario”, se han planteado reclamaciones a la metrópolis invasora, uno de cuyos últimos capítulos es el perdón público y las compensaciones económicas que el presidente actual de México le acaba de exigir a España por el genocidio y las exacciones cometidas durante la conquista y la colonia.


Coincidió entonces este deslinde político de sus antiguas colonias en la segunda mitad del siglo XX, con el aparente agotamiento de la creatividad de sus compositores de zarzuela, o simplemente varió el gusto del público quedando limitado a élites minoritarias el disfrute de este arte ? Influyó de alguna manera el aislamiento internacional que le generó a España la dictadura de Franco y su vinculación con los líderes del fascismo alemán e italiano, o abarcó a la zarzuela la ausencia de nuevos genios creadores, como ha sucedido con la ópera, la sinfonía y el concierto, razón por la cual as audiciones actuales se limitan a repetir y repetir las obras de los siglos anteriores ? Se requieren nuevas formas musicales acordes con las nuevas culturas como la música para cine y televisión ? Porqué el gusto musical de quienes aprecian la música culta o universal se quedó anclado en el Barroco, en el período clásico o el romántico, de modo que nadie conoce a los compositores del siglo XX, a Strawinsky, a Mahler, a Bartok o a Messiaen y siguen prefiriendo a Bach, a Beethoven, a Mozart, a Brahms, a Wagner o a Tchaikowsly, como si no se sintieran interpretados por los compositores de su tiempo ?


Rescatar entonces ese legado de los creadores de zarzuela en el siglo XX, complementados ahora por las obras de nuestros compositores autóctonos como los mexicanos, cubano o argentinos con la fulgurante riqueza y variedad de su folclor y de su narrativa propia, era uno de los propósitos de este encuentro. Iniciamos entonces el recorrido por la obra de los compositores de zarzuela en el siglo XX, como lo hicimos en la entrega anterior con los del XIX: el catalán Amadeo Vives ( 1871-1932 ), es recordado especialmente por la titulada “Doña Francisquita”, un enredo de amores acompañado por excelentes canciones como Por el humo se sabe dónde está el fuego.


Notable puesto entre los mejores compositores de este siglo ocupa el valenciano José Serrano (1873-1921), autor de innumerables creaciones como “Alma de Dios”, “La canción del olvido”, “El trust de los tenorios”, “La dolorosa”, etc., en las que ganó prestigio entre el público La canción húngara, que todavía entonamos con sentimiento.


El aragonés Pablo Luna ( 1879-1942 ) estrenó en los teatros de Madrid, obras como “El niño judío” y “La pícara molinera”, de las que merecieron aplauso, interminable, la emotiva pieza De España vengo y la inspirada canción Paxarín, tú que vuelas.


El también valenciano Vicente Lleó ( 1872-1920) obtuvo éxito inmediato con el sainete lírico “La corte del faraón”, parodia de temas bíblicos como la historia de José, el hijo de Jacob vendido por sus hermanos a comerciantes egipcios. Ay ba…, ay ba…, causó gran hilaridad por fingir el entusiasmo amoroso de una muchacha por un ba…bilonio.


Oriundo de Granada, don Francisco Alonso ( 1889-1948 ) fue aclamado por sus satíricos temas como “Las leandras”, “La Parranda” y “La calesera”, de las que los públicos celebran en las actuales temporadas El pasacalle de los nardos ( llamado también Por la calle de Alcalá ) o el patriótico Canto a Murcia.


Pero con don José Padilla ( 1889-1960 ) la música española alcanza un nivel de aceptación internacional y sus canciones se universalizan a través del cine, como los famosos éxitos Princesita y La violetera, o los pasodobles, Valencia y El relicario.


Con las canciones de Padilla y otros compositores españoles comienza a configurarse un estilo y un repertorio que recibió en España el nombre de Cuplé, especie de coplerío popular que incluye canciones de amor, pero también pasodobles e incorpora los boleros y habaneras recién llegados de México y Cuba, como las fantasías flamencas dedicadas por Agustín Lara a las ciudades de Madrid y Granada, o como los sonoros pasodobles, obligados en las tardes de toros pero también en los bailes familiares o de clubes en Colombia, como España cañí, El Sombrero Cordobés, o las infaltables canciones interpretadas por algún espontáneo tenor operático, Amapola, Estrellita, etc.


Desde el país vasco don Pablo Sorozábal ( 1997-1988 ) aporta las composiciones “La tabernera del puerto” y “Katiushka”, pero el éxito del madrileño Federico Moreno Torroba ( 1891-1982 ) con la zarzuela “Luisa Fernanda” perdura todavía: la Mazurka de las sombrillas o el Romance de los vareadores son de rigor en todas las temporadas de zarzuela en España o en América.


Reveriano Soutullo ( 1880-1932 ), gallego, y Juan Vert ( 1890-1931 ), valenciano, conformaron un acertadísimo binomio de compositores que garantizaba el éxito de sus creaciones: el Intermedio de su zarzuela “La leyenda del beso” inmortalizó este título, y en muchísimas instituciones educativas aún de nuestro país, se preparó con los y las estudiantes la conocidísima Ronda de los enamorados, de la zarzuela menor ( así se catalogan algunas zarzuelas por tener un solo acto y porque el personaje protagonista es un personaje secundario de otra zarzuela considerada mayor ) “La del soto del parral”.


Don Jacinto Guerrero ( 1895-1951 ) de la provincia de Toledo, es otro de los grandes: sus obras más renombradas ( “El huésped del sevillano”, “Los gavilanes”, “La rosa del azafrán” ) siguen representándose con agrado de los aficionados que, encantados, escuchan una y otra vez El coro de las lagarteranas y El coro de las espigadoras, llamado también Flor roja.


Terminamos esta copiosa lista de obras y autores con el representante más cercano a nosotros, el cubano Ernesto Lecuona ( 1895-1963 ) quien en zarzuelas como “María la O”, hizo conocer incitantes ritmos caribeños como la conga, o la ya nombrada Habanera, pero que además, como consagrado pianista nos sorprende con fantasías como Malagueña o Andalucía y, como creador de fascinantes melodías como Canto Siboney, el bolero Damisela encantadora, la habanera La comparsa y muchas otras.


Si esta audición del pasado miércoles 7 de julio hizo renovar el cariño por este género musical tan cercano y tan familiar para los integrantes de nuestra Tertulia La Gruta, habrá cumplido su objetivo.