Por Germán Liévano
Hace una semana tuvimos la oportunidad de invitar al profesor Jorge Elias Guebely Ortega nacido en Barranquilla pero con un completo ajuste vital a la tierra huilense quien desde hace muchos años vive y disfruta la comarca sanjuanera y se ha sabido ganar el reconocimiento de la comunidad. Fue profesor de literatura en la Universidad Sur colombiana de Neiva. Estudió en la Escuela Normal de Barranquilla, en la Universidad Libre de Bogotá, en el Instituto Caro y Cuervo y en la Universidad de La Sorbona en Paris donde se doctoró en Literatura Latinoamericana. Ha escrito numerosos libros y artículos donde el manejo de la poesía se hace de manera magistral . Entre los distintos libros que ha escrito recordamos "El Otro Dorado" ,"Plenitud de la nada" , "Fiesta del silencio" , Crónicas del invisible pez azul “, y así otros más .Pero ante todo ha sido cultor permanente de la obra literaria de nuestro máximo orgullo cultural el poeta y cantor de la selva JOSE EUSTASIO RIVERA, convirtiéndose quizás en el más autorizado crítico y estudioso de su obra. La cultura no tiene fronteras. Un costeño interpreta a nuestro vate como el mejor de sus coterráneos.
Yo creo que todos los huilenses desde pequeños recibimos alguna información sobre los poemas de Tierra de Promisión. Y algún vago recuerdo guardamos aquellos que no visitamos con frecuencia las letras musicales de un soneto. Ahora bien cuando le pedimos al Profesor Guebely que nos dictara una charla él escogió un tema con un nombre un tanto irrelevante y discreto que no suponíamos que tuviese tanta riqueza y esplendor. Nos dijo que nos haría …Turismo poético en Tierra de Promisión. Confieso en mi ignorancia suma que llegué a avizorar un periplo por las tierras ardientes de la Tatacoa, escuchar las aguas mansas del Magdalena y definir los toros bravos de la llanura del mal llamado Valle de las Tristezas. Oh sorpresa ….cuando nos tocará modificar el esquema mental que veníamos manejando. Esa mítica tierra de promisión que sublimizara Rivera es un canto arquetípico igual que la novel a de La Vorágine. Significa para los profanos la palabra Arquetipo…..Modelo original que sirve como pauta para imitarlo, reproducirlo o copiarlo, o prototipo ideal que sirve como ejemplo de perfección de algo. “o sea que en su interpretación del Autor el Profesor expresa esta genialidad que nos muestra el esfuerzo intelectual de Rivera para que las imágenes, sonidos, experiencias de vida, etc. que conlleva cada soneto se convierten en un sueño de perfección , que cabe en cualquier coordenada del mundo cuando se conjugan los elementos vitales descritos ,en su colorido esplendoroso o en su fluidez musical ,construyendo una verdadera Tierra de Promisión.
El itinerario por donde nos condujo el Profesor Guebely se inició con la lectura e interpretación de los distintos sonetos llevándonos desde la montaña hasta la selva propia transportados en las mágicas imágenes de ese río universal que todo lo retrata y juzga. Queríamos que el Profesor nos repitiera por escrito esa mágica noche de travesía poética pero en su pudor y modestia prefirió dejar para un próximo futuro la configuración de un texto más elaborado. Aunque al escuchar la grabación yo diría que sería más que suficiente. Por eso me ha tocado improvisar unas ideas tratando de mostrarle a nuestros lectores y contertulios la infinita belleza que se deriva de un encuentro espiritual con la poesía recordando que todos los hombres llevamos un poeta por dentro. Así nos dice el prólogo:
Soy un grávido río, y a la luz meridiana
Ruedo bajo los ámbitos reflejando el paisaje;
y en el hondo murmullo de mi audaz oleaje
Se oye la voz solemne de la selva lejana.
Flota el sol entre el nimbo de mi espuma liviana;
Y peinando en los vientos el sonoro plumaje,
En las tardes un águila triunfadora y salvaje
Vuela sobre mis tumbos encendidos en grana.
Turbio de pesadumbre y anchuroso y profundo,
Al pasar ante el monte que en las nubes descuella
Con mi trueno espumante sus contornos inundo;
y después, remansado bajo plácidas frondas,
Purifico mis aguas esperando una estrella
Que vendrá de los cielos a bogar en mis ondas.
De la parte III:
Atropellados, por la pampa suelta,
los raudos potros, en febril disputa,
hacen silbar sobre la sorda ruta
los huracanes en su crin revuelta.
Atrás dejando la llanura envuelta
en polvo, alargan la cerviz enjuta,
y a su carrera retumbante y bruta,
cimbran los pindos y la palma esbelta.
Ya cuando cruzan el austral peñasco,
vibra un relincho por las altas rocas;
entonces paran el triunfante casco,
resoplan, roncos, ante el sol violento,
y alzando en grupo las cabezas locas
oyen llegar el retrasado viento….
Esta inicial presentación quedó pendiente de ser refrendada por el Profesor Guebely quien nos prometió para un cercano futuro toda una obra poética que seguramente nos hará recorrer inmersos ese camino fantástico de la obra riveriana en Tierra de Promision.
